Bautizada originalmente por los aymaras como Iki Iki, que significa “el lugar de los sueños”. Iquique es hoy una importante ciudad-puerto y balneario, que con un sol brillante, y alucinante belleza, encandila a millones de visitantes.


La costa cuenta con gran cantidad playas de agua tibia, en un clima desértico-costero único. Las  más solicitadas y taquilleras son Cavancha y Playa Brava.  Lejanas al mundanal ruido, está las conocidas playas El Águila, Arenas blancas, y otras repartidas en los más de 140 kilómetros de costa que alberga este privilegiado territorio.  De cara al océano pacífico se practican varios deportes extremos, como el surf y  sandboard, en el Cerro Dragón[1], una de las dunas urbanas más grandes del mundo, con vista a espectaculares atardeceres en el mar.  

Andar en bicicleta, por el centro, la costanera y el Desierto de Atacama, es muy reconfortante. Ciclistas y excursionistas viven momentos sublimes en el Parque Nacional Volcán Isluga; el campo geotérmico, Geisers de Puchuldiza; las termas de Enquelga y el Parque Nacional Salar del Huasco, que cuenta con una laguna a 3.600 metros de altura. Llaman la atención los flamencos, llamas, suris y otras especies del bofedal. También hay una gran variedad de plantas específicas de los ecosistemas andinos. Mientras la costa sorprende cíclicamente con la aparición de vegetación en los desfiladeros junto a la playa, con especies nativas y endémicas, que aparecen junto a la Corriente del Niño.

Dan clase de historia los Geoglifos Pintados, en Pozo Almonte y las ciudades fantasmas Humberstone y Santa Laura, importantes ex minas de salitreras de Chile, ambas décadas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

Iquique “tierra de campeones”, fue rebautizada hace algunos años por la juventud como “Iquique glorioso”, es divertido interntar decirlo tras varios mango sours, uno de los tragos típicos de la zona. Y es que la bohemia no descansa en esta ciudad, el clima cálido hace que la noche sea joven en todo momento. Hay muchos bares y discotecas, aunque siempre vale la pena hacer caminatas nocturnas por la playa o compartir con amigos en los muchos miradores que regala la ciudad-puerto.