El We Tripantu es la celebración que dedica el pueblo mapuche al
día más corto del año en el hemisferio sur, con el cual comienza una época de más horas de sol haciendo los días cada vez más largos hasta el solsticio de verano. El ciclo se reinicia, renovando la naturaleza tras el invierno.

Entre el 21 y 24 de junio, el pueblo mapuche y otras culturas indígenas celebran dando gracias a la madre tierra (Ñuke mapu) por las cosechas pasadas, dando paso a un periodo de descanso y renovación.

Actualmente el We Tripantu es una fecha significativa para la mayoría de los mapuche, pero también se ha extendido al resto de los chilenos que dedican expresiones artísticas y ferias costumbristas que exaltan la cosmovisión ancestral, difundiéndola para empaparnos de la cultura de este pueblo originario. Los festejos y conmemoraciones se extienden por varias ciudades, especialmente, aunque sea paradojal, en Santiago, la capital de Chile.

Cercano a esta fecha se celebra también la mítica noche de San Juan, costumbre heredada de los conquistadores españoles. Este día está lleno de historias oscuras, supersticiones y ritos que nada tienen que ver con el We Tripantu, pero demuestran que el solsticio es muy relevante para varias culturas del mundo.

Desde tiempos inmemoriales los pueblos indígenas han identificado los equinoccios, examinando el comportamiento del entorno en relación a la trayectoria y cercanía que tenemos con el Sol. De acuerdo a esas observaciones, trazaron calendarios anuales que entrañan una profunda espiritualidad basada en la estrecha relación que el ser humano tiene con la naturaleza, y que gracias a esta maravillosa sincronía podemos lograr vivir en armonía. Justamente lo que hoy la “civilización” ha descuidado, generando un enorme descalabro. Quizás volver al origen, a las raíces, al conocimiento ancestral de los indígenas, pueda señalarnos el retorno hacia el equilibrio que tanto necesitamos.

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